visitando La Matilde #córdoba #cocinalocal

Pasar del otro lado de nuestras Altas Cumbres es ya un buen plan garantizado.

siempre con la adrenalina de sus curvas y todo lo que vamos  descubriendo en cada metro que avanzamos deseando llegar a destino.

esta vez el destino fué La matilde, una comarca biodinámica, llegué después de mucho tiempo que tenía ganas de ir y lo primero que pensé fué… como no vine antes!

todo en La Matilde está cuidado, pensado, detalles por todas partes, olores, aromas, sabores, texturas.

Lo primero, la huerta!! la caminata hacia ella obliga a pasar por sus viñedos, de malbec. Están allí, descansando, esperando, necesitan tiempo, cuidado, saberes, paciencia.

En los almácigos que ya asoman desde lejos quiero ver todo junto, no sé que mirar y tocar primero, menta, orégano, ciboullete, romero, lavanda, frutillas, hinojos, repollos, algunos últimos zapallos, flores de borraja, verdeo, puerro, manzanilla, burro, coliflor, tomates…tomates!!!! tomates! …tomates con gusto a tomates!

Fuimos probando, oliendo y aprendiendo, mientras escuchaba muchas técnicas y secretos del campo pensaba en mis queridos abuelos, con tanta sabiduría sabían trabajar la tierra, conocían no solo del sacrificio si no de el respeto por el clima, la naturaleza y las personas, conocían que en cuestiones de la tierra a las gratificaciones hay que saber esperarlas, igual que en las cuestiones de la vida y el corazón.

Los fertilizantes son naturales igual que los repelentes, las semillas ya están cuidadosamente guardadas, propias y orgánica para las siembras de la próxima temporada, aprendí como se intercalan los cultivos para despistar a los bichos que puedan atacarlos, como se hace un fertilizante a partir del compost, como se cultivan las frutillas para que estén en su punto justo.

Conocí el tambo y los secretos de su leche. Como sus cabras cuidan y amamantan a sus crías, el sacrificio de los chicos que cada mañana 4 am emprenden la tarea.

Ya en la cena, probamos un menú de 5 pasos con productos del lugar, escuchamos un músico increíble y cerramos comiendo dulce de leche de cabra, de Córdoba y a cucharadas del mismo frasco.

La Matilde es un lugar distinto, un lugar que guarda muchos proyectos por hacer, que está tomando vida propia y sus dueños lo transmiten, con pasión, con gusto, con ilusión y sobre todo con amor por lo que hacen, y siempre lo más importante terminan siendo nuestras historias, las de la gente que vamos cruzando en el camino, la de Pablo que se animó a hacer cambios radicales para pasarsela mejor en la vida, animarse …y rodearse de gente que apoye tu proyecto, dos claves para lograrlo.

 

pronto volveré con mi chaqueta de cocina y mis cuchillos a cruzar las Altas Cumbres…con destino La Matilde image9-3 image8-3 image1-25 image1-24 image4-12 image12-2 image14-3 image11-3

 

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