El poder del olfato y su nexo con los recuerdos.

 

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El aroma de los Nísperos me recuerda las siestas en casa de mi abuela Tita, y casi que la tan sabrosa fruta pasa a un segundo plano para darle protagonismo al recuerdo de mi infancia, la ropa que usaba, el piso de tierra entre almacigos de achicoria, la compañia de mi hermano y mis primos, los ojos color mar de mi abuela querida.

El olfato es un sentido poderoso relacionado con el sistema límbico, partiendo de las fosas nasales y enviando información a diferentes lugares hasta transformarse en una sensación, en  el  recuerdo de algún amor, en  un momento, en  un instante.

También el olfato puede protegernos de algo peligroso, de alguna comida en mal estado, de una emoción que nos daña.

En el barrio esta mañana estacioné frente a un árbol de Nísperos, gigante, lleno de frutas, cuando bajé del auto encontré a la abuela Bety, cortando los  más bajitos porque no llega a los  altos, me regaló 3 o 4 para comerlos allí, calientes, con olor a pavimento, dulces, ricos, sabrosos, me contó que lo plantó junto a su esposo hace 15 o 20  años, que él murió hace 4, que ya no hace dulce porque es mucho trabajo  y aunque Bety no es mi abuela, ni el árbol es el que jugaba cuando era chica, y aunque ya tampoco soy niña, por unos instantes volví a esos lugares…esos que reconfortan el alma y te dibujan una sonrisa.

Dulce de níspero

ingredientes:

500 grms de Nísperos.

200 grms de azúcar.

unas gotitas de limón.

agua c/n.

 

Procedimiento

lavar y cortar los nísperos, retirar el centro y colocarlos en una bolsita de lienzo.

dejar la fruta con azúcar unas hs para que suelten líquido.

llevar a fuego moderado con extra de agua si es necesario y las gotas de limón, agregar la bolsita de lienzo que soltará toda la pectina para dar consistencia.

cuando tome el punto deseado apagar, dejar enfriar y envasar.

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